Todo ser humano anda en la eterna búsqueda de la felicidad. Todos nos esforzamos en mejorar nuestra calidad de vida, vivir con mayor desahogo y librarnos de las tareas duras, creyendo que todo esto nos dará felicidad. Pero lo cierto es que quien ha salido en busca de la felicidad ha descubierto que es imposible hallarla si solo vas detrás de ella, por que esta surge de las acciones correctas y del corazón generoso, y no es el resultado de perseguirla hasta acorralarla.
La felicidad aparece si decimos una palabra afectuosa a quien necesita oírla, cuando actuamos de manera noble o tenemos un impulso generoso. La sentimos con cada pensamiento recto, con cada palabra o acción compasiva, así no lo estemos buscando. Nuestro error esta en que la buscamos donde no existe: en lo transitorio y perecedero. Ella surge de dar y entregar, no de recibir y retener.
Esta es quizás una de las consecuencias más importantes de la ley de la atracción: la felicidad es el premio de los servicios prestados a nuestros semejantes, del esfuerzo por desempeñar nuestro papel y cumplir nuestro deber con el mundo.
Las palabras de aliento, la ayuda no solicitada pero oportuna, el trato amable, los deberes fielmente cumplidos los servicios desinteresados, la amistad, el afecto y el amor, son sentimientos y actitudes que no obstante su sencillez, nos ayudan a atraer hacia nosotros la paz y la felicidad que otras cosas nos pueden proporcionar .
Fragmentos tomados del libro “la ley de la atracción, mitos y verdades sobre el secreto mas extraño del mundo” de Camilo cruz…..SE LOS RECOMIENDO ES BUENISIMO….
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